Mostrando entradas con la etiqueta Joseph. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Joseph. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de octubre de 2012

Lockwood, de Cumbres Borrascosas


Cuando salió a la venta la novela Cumbres Borrascosas, de Emily Brontë, en 1846, el público la rechazó. Su estructura desconcertó a críticos y lectores en general, porque no estaba narrada del método convencional. El responsable del incidente no es otro que Lockwood, el narrador personaje que no tiene absolutamente nada que ver en la historia.
Lockwood es, por decir lo menos, un personaje extraño en la literatura universal. Aparece de principio a fin en Cumbres Borrascosas, revela sus sentimientos tímidos, se siente atraído por una de las protagonistas, los conoce casi a todos, y narra la historia, pero también es un personaje que podría no existir sin que los acontecimientos se alteraran en lo más mínimo.
La historia inicia precisamente cuando Lockwood, habitante la de la Granja de los Tordos, visita a su casero, Heathcliff, en su finca Cumbres Borrascosas. Allí también viven Joseph, Hareton y Kathy, al parecer en una permanente guerra. La situación tan hostil que reina en el lugar desconcierta profundamente a Lockwood, y consumido por la curiosidad, de regreso a su casa, provoca que Nelly Dean le cuente la historia que está detrás de aquellos muy misteriosos personajes.
Conforme transcurre el relato, Lockwood ofrece sus impresiones de cuanto le relata Nelly, incluso se conmueve. Después, ya más enterado de todo, vuelve a visitar a Heathcliff, sólo para despedirse de él. Al final, para cubrir su labor de narrador, regresa por última vez a Cumbres Borrascosas y se entera de que las cosas han cambiado radicalmente y de que la guerra, por fin, ha terminado.

viernes, 19 de octubre de 2012

Joseph, de Cumbres Borrascosas


Quizás el personaje más insignificante dentro de Cumbres Borrascosas para la mayoría de los lectores sea Joseph. Emily Brontë  apenas nos da pequeñas gotas de él, pero cierto es que aparece en toda la novela, con breves participaciones que dan claras muestras de su especial carácter.
De Joseph no se sabe ni el apellido. Es un criado fiel de la familia Earnshaw, labor que desempeña durante seis décadas, según llega a decir él mismo. Durante tanto tiempo le toca  servir a cuatro amos, entre ellos al terrible Heathcliff, a quien desprecia pero obedece porque sabe de lo que es capaz, mientras ansia que  Cumbres Corrascosas vuelva a pertenecer a un autentico Earnshaw, su protegido Hareton.
Joseph es un hombre profundamente religioso. Pasa su escaso tiempo libre leyendo la Biblia, en gran medida por el temor enorme que siente hacia Dios. Ve el pecado en todas partes y todos para él son pecadores. Cualquier desgracia desde su punto de vista no es otra cosa que un castigo del Altísimo. No tiente amistad con nadie, es antipático y deja ver algunas veces que disfruta el sufrimiento ajeno, debido quizás a que al ver en todo ser humano un pecador cree que merece lo malo que le ocurre, sea lo que sea.
Sobre su nacimiento, sus padres o alguien más de su familia tampoco se sabe nada. Es ya un hombre de mediana edad, grosero y cruel con todos, cuando trabaja para el patriarca de la familia Earnshaw, el mismo que llevó la desgracia a su familia al adoptar a Heathcliff  Al morir su primer amo, pasa a servir a su hijo, Hindley, un alcohólico deprimido que maltrata a todos. Cuando éste es vencido, humillado y despojado de sus propiedades por Heathcliff, su hermanastro, Joseph continúa en Cumbres Corrascosas, sirviendo de mala gana a su nuevo amo y criando, muy a su modo, a Hareton, el hijo de Hindley.
Durante estos años es cuando Joseph deja ver en él más que nunca su maldad disfrazada. Se alegra al saber que Isabella Linton se casa con Heathcliff porque sabe cuánto la hará sufrir. Cuando Heathcliff lo envía a la casa de Edgar Linton a buscar a su hijo en una fría noche, Joseph entra en la propiedad sin ninguna educación y dando órdenes incluso al propio Linton.
Al día siguiente, cuando Linton resignado le envía a su sobrino a Heathcliff, -que lleva por nombre el apellido de su tío, Linton-, al verlo, flaco y con rasgos afeminados, Joseph se burla de él y se atreve a decirle al mismísimo e inabordable Heathcliff que Edgar Linton lo ha engañado y que le ha enviado a su hija.
Al final de la novela, Joseph, ya muy envejecido, seguramente se alegra mucho de volver a servir a un autentico Earnshaw, Hareton, ya que Heathcliff desaparece con su descendencia sin dejar nada de su maldad en los alrededores de Cumbres Borrascosas.


Joseph, aunque con participación discreta, me ha parecido un personaje imprescindible para el éxito de esta gran novela. Es una pieza inamovible por más que sus participaciones sean a veces casi imperceptibles. Su fanatismo religioso y su no muy bien oculta crueldad me ha recordado incluso a personajes de la Inquisición. Es dentro de Cumbres Borrascosas uno de mis personajes favoritos, y casi podría estar seguro de que por su nulo protagonismo soy de los pocos que le han escrito aunque sea una breve biografía.