jueves, 13 de diciembre de 2012

Sibyl Vane, de El retrato de Dorian Gray


Es realmente un personaje de aparición breve el de Sibyl Vane en El retrato de Dorian Gray, pero su importancia es mucha. Ella desencadena inocentemente el proceso de degradación moral que consume a Dorian  o, mejor dicho, a su retrato, porque él siempre está, en cuanto a su apariencia física, imperturbable.
Sibyl es una actriz adolescente de un teatro con apariencia de burdel en los suburbios de Londres. Su madre es también actriz pero ya fracasada y su hermano un fortachón sin talento ni vocación de nada que sueña con la fortuna. Es hija ilegitima de un noble que no pudo reconocerlos a ella y a su hermano porque tenía el pequeño defecto de estar casado.
Un día acude a su teatro de mala muerte el ocioso y aparentemente bondadoso Dorian Gray. Al verla actuar cree enamorarse perdidamente de ella. Sibyl, al no haber conocido el amor, lo busca en sus personajes y lo halla bien. Eso lo nota Dorian y de allí nace  su “amor” hacia la hermosa joven.
Pero la que sí se enamora y perdidamente es ella, y al encontrar el amor real, con el que sólo soñaba, ya no es necesario buscarlo en sus actuaciones, porque ése que antes la consolaba era solamente un amor ficticio.
Dorian decide casarse con ella. Pero no con la Sibyl humana, sino con la actriz, la irreal. Lleva a sus amigos Harry y Basil a verla actuar, presumiéndoles de antemano su gran talento. La actuación de la joven, que no puede fingir amor porque ya lo siente, resulta atroz. Los amigos de Dorian abandonan el teatrucho decepcionados y él casi se muere de la vergüenza. Desquita su coraje con Sibyl, la humilla y le rompe el corazón abandonándola.
Dorian no se arrepiente de haberla torturado con su desprecio. Pero al ver que esa maldad que habita en él ha causado estragos muy visibles en su retrato, decide recuperar su perfección haciendo la noble obra de casarse con ella. Lamentablemente no puede consumar su egoísta propósito, porque para entonces Sibyl ha decidido hacer la mejor escena teatral de su vida -con el mayor realismo posible-: morir por amor.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Albram Dorogant me recuerda a Heathcliff


Albram Dorogant, protagonista de la novela El príncipe de la soledad, y Heathcliff, protagonista de Cumbres Borrascosas, me recuerdan mucho uno al otro. Quizás porque las dos novelas las leí recientemente y porque ellos son personajes perfectamente bien delineados. Ya de ambos escribí una biografía: la de Heathcliff se puede leer aquí y la de Albram aquí.
Albram y Heathcliff la hacen en sus respectivas novelas de protagonista, villano, héroe, antihéroe y de personaje oscuro y misterioso. Me ha gustado más Albram porque son más sus misterios y porque sus actos se prestan para interpretarlos de muchas maneras, incluso para ver en él a un personaje lleno de soledad y deseoso de afecto. Heathcliff por lo que a él le toca no oculta mucho. Y dejando a un lado su extraño origen, jamás da muestras de hipocresía, su maldad es pura y hace uso de ella con evidente orgullo.
Algo que comparten es su soledad, típica en todo antihéroe, aunque no por eso a todo antihéroe le queda bien. Heathcliff suele desahogarse sólo con la sirvienta de su familia adoptiva, Nelly Dean, y Albram únicamente revela un poco de lo que piensa y mucho menos de lo que siente a su primo Olfen. Los dos personajes están profundamente desubicados, pero no porque ellos lo hayan elegido así. Los padres de Albram tuvieron un hijo que no debieron tener, y con ello lo condenaron a la soledad y a ser víctima de algo parecido al racismo. Y Heathcliff al ser abandonado por sus padres y recogido por un hombre que lo llevó a un lugar donde no encajaba, también fue condenado a desenvolverse en un entorno hostil.
Debido precisamente a que su infancia no fue sencilla, los dos de adultos se vuelven sumamente temperamentales. La fortuna, quizás -se desconocen aún los detalles-, le dio a Albram una posición que le permite devolver toda la hostilidad de la que fue víctima por su extraño y prohibido origen. Y la forma en que Heathcliff se hizo un hombre poderoso tampoco está muy clara. Lo cierto es que ambos tienen poder y no se quedan con las ganas de usarlo para poner de rodillas a quienes se han atrevido a ofenderlos mínimamente.
Otra cosa que comparten es su relación con la muerte. Heathcliff desde que pierde a su amada Cathy de alguna forma la anhela, la desafía y finalmente no sólo la busca sino que va a su encuentro. Albram sabe que a él la muerte lo espera pronto y no parece intimidarse por ello. Se muestra desafiante con su porte de ángel oscuro y sólo aparenta querer vivir un poco más para fastidiar a quienes no le agradan.
Si en algo se diferencian claramente es en que identificarse con Albram es sencillo. Es el héroe vengador que todo desgraciado quiere llegar a ser. Pero identificarse con Heathcliff, un personaje de reacciones extrañas y dueño de una muy sincera maldad, parece una tarea imposible.

Por cierto, El príncipe de la soledad está gratis AQUÍ. Es una obra maestra y toda obra maestra merece promoción.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El retrato de Dorian Gray vs El príncipe de la soledad


He decidido hacer esta estrada sobre una especie de confrontación entre dos de las últimas novelas que he leído. ¿Por qué? Pues porque ambas están llenas de frases sencillamente extraordinarias, de esas que uno memoriza y se quedan en la mente para toda la vida.
Las frases de El retrato de Dorian Gray han trascendido enormemente e incluso las saben muchos que no tienen la menor idea de que forman parte de esa legendaria novela. Las más conocidas las cito de memoria: La mejor manera de librarse de una tentación es caer en ella; un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras que no la ame; sólo hay una cosa en este mundo peor que el que hablen de uno, y es que no hablen; la naturalidad no es más que una pose, y la más irritante que conozco. Todas son pronunciadas por Lord Henry Wotton, el corruptor de Dorian Gray y me imagino que álter ego de Oscar Wilde.
El príncipe de la soledad, de Adam J. Oderoll, es una novela relativamente novedosa de la que se habla mucho y muy bien en la blogsfera. Me imagino que en parte porque el autor la ha puesto gratis en su blog. Una novela gratis y magnifica no se halla muy seguido. Algunas frases que he encontrado en esta exquisita obra son sencillamente extraordinarias. Y las cito también de memoria: La lealtad sin eficiencia no sirve de nada; el honor sólo se lleva con elegancia mientras la vida no está en peligro; el verdadero objetivo de la maldad es arrancarles la felicidad a quienes la poseen; es raro que muchos quieran morir en el anonimato sólo para ser parte de la grandeza de otro;  nadie puede elegir cuándo dar muestras de valor, la oportunidad llega cuando uno menos la espera.
La razón por la cual comparo estás dos novelas llenas de frases impagables es porque en El retrato de Dorian Gray todas esas frases están orientadas a defender de alguna manera la inmoralidad, mientras que las frases de El príncipe de la soledad son pronunciadas por varios personajes cuando hablan en defensa del valor, el honor y el heroísmo como virtudes. Dicho de otra forma, confrontar estás dos novelas es algo así como enfrentar al bien contra el mal, pero con frases exquisitas que muy difícilmente pueden ser halladas en otras novelas.

martes, 20 de noviembre de 2012

Dorian Gray


Dorian Gray, el protagonista de la novela que lleva el nombre de su retrato, es un joven inglés de clara alta, mas no aristócrata. Su madre se enamoró de un hombre sin fortuna, probablemente griego o de ascendencia griega, y se fugó con él en contra de los deseos de su padre, un Lord que seguramente quería para su hija a un noble.
El Lord no aceptó que su hija fuera la esposa de un don nadie y contrató a un aventurero  para que le hiciera una ofensa a su yerno que debería terminar en duelo. El padre de Dorian Gray murió a manos de ese aventurero y su madre poco después, al nacer él. Su abuelo  no lo quiso nunca, pero lo toleró y al morir sin tener más herederos le dejó a Dorian su fortuna.
Convertido en un joven extraordinariamente hermoso de veinte años, Dorian, al no tener nada que hacer ni necesidad de trabajar, se dedica a las causas filantrópicas. Tiene, o cree tener, un corazón noble. Un día en una fiesta conoce al pintor Basil Hallward y pronto se hacen muy buenos amigos.  Tiempo después empieza a posar para Basil, quien decide hacerle un retrato de tamaño natural, el retrato de Dorian Gray.
En casa de Basil, Dorian conoce a Lord Henry Wotton (Harry, para sus amigos), y éste lo convence en pocos minutos de que nada tiene que valga más que su juventud y su belleza. Harry se convierte en la única y total influencia para Dorian. Lo remata prestándole una novela donde el protagonista no ahorra recursos con tal de satisfacer sus deseos de placeres.
Totalmente transformado gracias a Harry, Dorian le rompe el corazón en un exceso de narcisismo y egoísmo a una joven actriz llamada Sibyl Vane, quien termina suicidándose como consecuencia del dolor que Dorian con su crueldad le ha provocado. Inmediatamente Dorian descubre que esa crueldad antes inexistente en él no se ha reflejado en su rostro, pero sí en su retrato. Pronto entiende lo que está ocurriendo, su deseo de no perder jamás su juventud y de que sea su retrato quien envejezca se ha cumplido. En adelante el efecto devastador de sus pecados no tendrá repercusión alguna en su belleza, sino que irán a caer sobre el retrato, como si éste fuera un reflejo de su alma.
Sabiendo que no va a perder su juventud, Dorian se somete a una rutina en busca de placeres, sin importarle cuántas vidas termine destruyendo en el camino. Y de hecho destruye muchas, pero no le importan en lo más mínimo, ya que mientras todos se degradan moral y físicamente, él permanece inmutable.
Pasan dieciocho años y Dorian continua sin manifestar el menor cambio en su apariencia física. Ha hecho grandes amigos que después lo han abandonado por su inmoralidad, ha conquistado mujeres y destruido su reputación, se ha convertido en un ser inmoral señalado por todos, pero físicamente sigue pareciendo un angelical adolescente incapaz  de la menor travesura.
La rutina termina por aburrir a Dorian. Cuando ya lo ha probado todo decide experimentar con un nuevo estilo de vida: volverse bueno. Pero aunque lo intenta no lo consigue, su maldad es tanta que le resulta imposible erradicarla de su ser. Y cuando lo descubre se enfurece y decide vengarse con su retrato, pero eso es un terrible error, porque su retrato contiene su alma…

lunes, 19 de noviembre de 2012

Lord Henry Wotton, de El retrato de Dorian Gray


Aunque no se menciona mucho, es muy probable que Lord Henry Wotton (Harry), el personaje más interesante de El retrato de Dorian Gray, sea el álter ego de Oscar Wilde. Sin duda lo usó para impregnar la novela de su filosofía; es notable que todas las frases extraordinarias que están regadas en la novela sean únicamente pronunciadas por Harry, y no puede uno dejar de imaginar, al conocer algunos datos biográficos de Wilde, que ésas eran sus frases, las que él comúnmente podía pronunciar en una conversación.
Harry es un hedonista convencido y dueño de su propia, original e inmoral filosofía. Critica con dureza cualquier forma de hipocresía y fomenta la satisfacción de los deseos de placer por encima de cualquier cosa. Es perezoso, acostumbra levantarse tarde y tiene por reto no quedarse nunca con las ganas de nada. No se identifica con causas filantrópicas ni se conmueve por las desgracias de los desprotegidos, incluso ha hallado la manera de alejar de su mente el dolor y la amargura producidos por cualquier incidente, por pequeño o grande que sea.
Es el hijo de un noble, al parecer de un duque, y alguna fortuna heredada de su familia más la dote de su esposa deben de darle la solvencia económica para llevar una vida libre de preocupaciones. Es muy amigo del pintor Basil Hallward, aunque lo considera ingenuo y un poco tonto, sin capacidad para mantener una conversación interesante. Es en casa de Basil donde conoce a Dorian, un joven increíblemente bello, ingenuo y virtuoso. Se propone corromperlo e inicia la labor el mismo día de su primer encuentro.
Harry le dice a Dorian que lo más importante que posee es su juventud y su belleza, y que lo comprenderá cuando las haya perdido. Dorian se impacta enormemente por esas palabras y da inicio a su rápido proceso de degradación moral. Al poco tiempo Dorian es una copia exacta de Harry, con el propósito de satisfacer sus deseos de placer como única preocupación.
 Dorian se aparte de Basil, pero nunca de Harry. Su manera de hablar y las frases groseras e irreverentes que pronuncia delante de la nobleza lo hacen a los ojos de Dorian encantador y se mantiene ligado a él por muchos años.
Al final de la novela a Harry le ha ocurrido lo que había temido durante toda su vida:  ha envejecido, y se sorprende mucho al ver que siendo apenas diez años mayor que Dorian nada le ha pasado a éste en su aspecto físico. También se divorcia, como consecuencia de una infidelidad de su mujer, pero no le presta a ambos hechos la menor importancia. Incluso se los cuenta a Dorian con su tradicional sarcasmo.


Harry es mi personaje favorito de la novela. Es un tipo verdaderamente ingenioso y encantador. Cada que aparece, uno como lector espera ansioso a que pronuncie una de sus venenosas frases que tanto han trascendido y que también tantos problemas le dieron a Wilde cuando publicó la novela en 1890.
Lejos de que sea cuestionable incluso en nuestros inmorales tiempos la filosofía de Harry, es un personaje perfectamente bien concebido, no le sobra ni le falta nada, e incluso me atrevería a asegurar que es el propio Wilde metido en su novela con un disfraz.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Basil Hallward, de El retrato de Dorian Gray

Basil es un personaje sumamente importante dentro de la obra maestra de Oscar Wilde, es el pintor que realiza el retrato de Dorian Gray, la espectral pintura que viene a dar nombre a la novela.
Nada se sabe de los orígenes de Basil. Ningún aspecto general de su biografía es mencionado en la novela. Es un pintor que gracias a su esfuerzo y a su extraordinario talento ha cosechado cierta fama. En algún evento importante debió conocer y hacerse amigo de Lord Henry Wotton (Harry), el personaje más importante que realizó Wild en su carrera.
A Dorian Gray lo conoció en un evento de la aristocracia al que pudo asistir gracias a su renombre como artista. Quedó impactado con su belleza, se hicieron buenos amigos y al poco tiempo Dorian empezó a hacerlo víctima de sus caprichos de adolescente.
Algo que Wilde sugiere entre líneas es que Basil es homosexual y se enamora perdidamente de Dorian. Al poco tiempo de conocerse lo convence de que pose ante él para hacerle un retrato de tamaño natural. Cuando está por terminarlo, Dorian conoce en su casa a Harry, un hombre con una extraordinaria e inmoral filosofía de la vida.
Basil se siente celoso y trata de impedir que Dorian y Harry se hagan amigos, pero cada uno de ellos se declara fascinado por el otro. Basil argumenta que pretendía evitar la amistad para que Harry no contaminara el alma pura de Dorian con su filosofía, aunque todo parece indicar que sabía que Dorian caería rendido ante el encanto de Harry y ya no pasaría tiempo con él.
A raíz se que Harry y Dorian se hacen amigos inseparables, Basil va quedando a un lado. Termina el retrato de Dorian y se lo envía como regalo a su casa. También asegura que jamás va a tratar de exponerlo públicamente.
Otro pasaje de la novela que sugiere la homosexualidad de Basil es cuando Dorian anuncia su compromiso matrimonial con Sibyl Vane. Basil queda devastado al enterarse y nunca se aclara a qué se debe. En cuanto Dorian empieza su proceso de degradación moral, que se refleja en el retrato, también se aleja poco a poco de Basil.
Tiempo después, Basil, sabiendo que el retrato de Dorian es su obra maestra, decide exponerlo en París, pero encuentra al joven renuente a cederlo por unos meses y ni siquiera dispuesto a mostrárselo. El perder a Dorian parece influir de manera muy negativa sobre la obra pictórica de Basil. Pierde calidad, incluso Harry después llega a decir que cuando pintó el retrato de Dorian era su mejor momento. La interpretación que se le puede dar al hecho por lo que sugiere Wilde, es que Basil al padecer una especie de decepción amorosa con Dorian se deprimió y ya no encontró el mismo interés por el arte, proceso por el que pasan hombres y mujeres si se encuentran en igual situación.
Al pasar los años, Dorian y Basil se separan casi por completo, aunque el pintor sigue adorándolo. Al enterarse de que su amigo -que extrañamente en años no ha cambiado físicamente nada- lleva una vida dedicada a la inmoralidad, decide buscarlo en su casa para reprocharle su mal comportamiento. Dorian lo lleva a la habitación donde guarda su retrato, sobre el que recae el efecto de sus pecados. Allí Basil continúa con su largo discurso tratando de alejar a Dorian de la inmoralidad, pero al parecer los reproches del pintor enfurecen más al Dorian del lienzo que al autentico y le dicta a este último una orden fatal.
Cuando salió la primera edición de la novela en 1890 Basil era más homosexual que en la versión que perdura hasta la actualidad. Wilde lo deshomosexualizó un poco en la siguiente edición porque su obra fue muy criticada por inmoral. Un siglo y dos décadas después ese detalle al parecer ya no tiene importancia, tal como se puede ver en la versión cinematográfica del año 2009, donde Basil logra echarle las manos encima al objeto de su deseo.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Robinson Crusoe, el personaje


Crusoe es el personaje que originó que medio mundo sepa quién fue Daniel Defoe, su creador. Defoe le dedicó tres novelas, las dos últimas como consecuencia directa del éxito de la primera, pero sólo ésta ha logrado mantener por tres siglos la atención sobre sí, mientras que de las otras pocos saben de su existencia.
El argumento de la primera es conocido hasta por quienes no la han leído ni piensan leerla nunca. Trata sobre un hombre que tras un naufragio se ve destinado a pasar veintiocho largos años en una isla desierta, aunque los últimos ya no los pasa solo, primero llega su fiel Viernes y tras él van llegado otros personajes con buenas y no tan buenas intenciones.
La novela está narrada en primera persona por Crusoe. En la primera edición en ingles, de 1719, no figuró el nombre de Defoe porque pretendía hacer creer que se trataba de las memorias del propio narrador, artimaña del marketing que le sirvió más que  bien.
Crusoe nació en York en 1632, como ciudadano inglés aunque de ascendencia alemana. Su familia era más o menos rica, pero él soñaba con una vida de aventuras, pese a que su padre le rogaba que sacara eso de su cabeza. Desobedeciendo los consejos paternos se hizo a la mar con un amigo suyo en un viaje que casi le cuesta la vida. No aprendió la lección y sus siguientes viajes lo llevaron a ser prisionero de piratas musulmanes y luego esclavo por una temporada, hasta que pudo escapar.
Tiempo después se estableció en Brasil, aprendió portugués, se nacionalizó, compró tierras e inició una plantación con excelentes resultados. Se estaba haciendo un hombre muy rico cuando lo convencieron de emprender una nueva aventura en África. No llegó a su destino porque una tormenta hundió el barco en la costa de una isla caribeña. Todos sus compañeros murieron, menos él.
Sus primeros momentos en la isla fueron de completa desesperación. Pero después de darse cuenta de que sus compañeros habían tenido peor suerte, agradeció a la Providencia por haberlo salvado y trató de ver lo bueno de aquella desgracia. De los restos de su barco logró sacar muchos objetos valiosos: ropa, armas, pólvora, tabaco, brandy, ejemplares de la Biblia y otras cosas que le ayudaron a llevar una vida civilizada.
Sabiendo que su rescate era algo muy improbable, Crusoe decidió trabajar sin descanso para disfrutar su vida en la isla. Hizo casi todo lo que le hacía falta, aunque algunas cosas de manera imperfecta. Pero lo cierto es que llevó la civilización a su isla. Vivió años de paz y tranquilidad, sintiéndose un rey o un emperador dentro de aquel trozo de tierra incrustado en el enorme océano.
Pero esa paz terminó cuando se dio cuenta de que algunas salvajes que gustosos practicaban el canibalismo hacían paradas en su isla para meterles el diente a sus prisioneros de guerra. En un principio quiso exterminarlos a todos por llevar a cabo práctica tan dantesca, pero gracias a sus lecturas de la Biblia se había vuelto un hombre en extremo reflexivo y comprendió que los salvajes hacían aquello porque formaba parte de su atrasada cultura, y no veían en ello las mismas faltas morales que él.
Aun así, un día en que un prisionero se dio a la fuga para salvar la vida mientras él los observaba, decidió intervenir y ayudarlo. De esa manera obtuvo a su fiel criado e inseparable amigo Viernes. Con Viernes el naufrago vio llegado el final de su soledad. Le enseñó inglés, lo alejó del canibalismo y hasta lo hizo cristiano. Y en poco tiempo el fiel indígena dejó de ser el único acompañante de Crusoe, llegó su padre, el de Viernes, en compañía de un español, y después varios ingleses que tras protagonizar una batalla dentro de la isla le brindaron al “gobernador” de ésta, Crusoe, la posibilidad de volver a su natal Inglaterra.
Las aventuras de Crusoe incluso dentro de la primera novela continúan después de su rescate. Pero son sencillamente de poca relevancia. Lo que ha trascendido y le ha dado fama mundial es su período de veintiocho años en la isla. El hombre civilizado pero solo en una isla inexistente para el mundo es lo que ha atraído a los lectores durante tres siglos, tanto que el nombre de Robinson Crusoe es una especie de sinónimo de naufrago, de soledad y de resignación.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Hareton Earnshaw, de Cumbres Borrascosas


Ya había concluido con las biografías de los personajes de Cumbres Borrascosas, pero pensé que sería una injusticia no escribir la biografía de Hareton, un personaje que también despierta el interés.
Hareton es el único hijo de Hindley Earnshaw y su esposa Frances. Su madre muere cuando es apenas un bebé y a consecuencia de ello su padre se vuelve alcohólico y sumamente violento. Mas a pesar de ello Hareton es un niño bien cuidado, ya que Nelly Dean, la sirvienta de la familia, se encarga de él con mucho esmero.
Pero esa felicidad de la infancia le dura poco. Cuando su tía Catherine se casa con Edgar Linton, Nelly es obligada a irse con ella y Hareton se queda bajo los cuidados del inquisidor Joseph, quien lo cuida y le toma afecto, pero lo educa a su modo. Después, por si no tuviera ya las malas influencias de su padre y Joseph en su vida, llega Heathcliff, quien después de destruir a su padre porque lo odia, se apodera prácticamente de él, como si lo hubiera comprado.
Para seguir vengándose de Hindley aún después de muerto, Heathcliff decide hacer de Hareton un hombre similar a una bestia, no lo enseña a leer y al contrario le proporciona un lenguaje lleno de groserías y lo obliga a hacer los trabajos más rudos. A pesar de eso, Hareton siempre siente afecto por Heathcliff, algo que aquel ser lleno de maldad siempre procura ignorar.
Cuando Hareton, ya siendo un hombre, conoce a su prima Cathy, se siente fuertemente atraído por ella. Pero al saber Cathy que es sólo un sirviente de Heathcliff se porta un poco prepotente con él, y siendo Hareton muy orgulloso se vuelve sumamente grosero con ella, lo que desata un pleito difícil de subsanar.
Heathcliff pretende casar a su hijo Linton con Cathy, para quedarse con su fortuna, y sabiendo que Hareton es un joven fuerte y su hijo un enfermizo, también toma medidas para que Cathy y Hareton no tengan ningún entendimiento. Cuando Heathcliff secuestra a Cathy y a Nelly para obligar a la primera a casarse con su hijo, Hareton lo apoya en todo, demostrando la gran sumisión que siente hacia él.
Y cuando Cathy queda viuda, Hareton se conmueve al ver su sufrimiento y trata de acercársele, mas ella lo rechaza, pero poco a poco cada uno cede en su orgullo por su lado y logran estar unidos. Cathy, sin embargo, odia a Heathcliff y Hareton no, y en un principio quiere enfrentarlos. Sabe que Hareton es más fuerte que el fortachón y violento Heathcliff, y cuando éste trata de golpearla le dice cínicamente: “Cada golpe que me dé Hareton va a devolvérselo”.
Pero Hareton no pretende enfrentarse a Heathcliff. Lo aprecia, quizás como si fuera su padre, y Heathcliff ya casi al final de su vida da muestras de reconocer en Hareton ese noble sentimiento.
Al final de la novela, tras muchas historias de infelicidad y amargura entre las familias Linton y Earnshaw, Cathy y Hareton pretender casarse y escribir un nuevo capítulo de sus atormentadas dinastías, pero esta vez parece ser que la felicidad por fin se asomará por Cumbres Borrascosas.

domingo, 4 de noviembre de 2012

La ingenuidad de Robinson Crusoe


O más bien debería de titular la entrada como “La ingenuidad de Daniel Defoe”, porque el responsable de las carencias intelectuales de un personaje ficticio no es otro que su autor. Lo anterior viene a cuenta por un pasaje de la gran novela Robinson Crusoe que, pese a ser ésta una obra maestra incuestionable y clásico imprescindible, me pareció lleno de ingenuidad.
Cuenta Robinson, que al sembrar su cebada y trigo en su isla fue víctima de la rapiñaría de unas aves que sin permiso alguno pretendían merendarse toda su cosecha. Y Robinson, que como buen inglés de su tiempo podía apropiarse de lo ajeno pero reaccionaba colérico si alguien le aplicaba la misma medicina, mató con su escopeta a dos de esas a veces, las puso en su parcela para que fueras vistas por sus compañeras y de esa manera aquéllas jamás volvieron a robarlo.
Alguien debió decirle a Defoe que las aves no reaccionan ni como ni por las mismas razones que los humanos, que los espantapájaros que ponen en sus parcelas los agricultores simulan personas, a quienes las aves sí les temen, pero el cadáver de uno de los suyos les es indiferente. También debió averiguar Defoe que si bien el ruido de una detonación espanta a las aves, la olvidan al poco tiempo si fue sólo una y más cuando el hambre apremia.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Viernes, de Robinson Crusoe


El único personaje de la celebre novela de Daniel Defoe que amerita ser biografiado, a parte del propio Robinson, es fu fiel Viernes, quien es uno de los personajes más simbólicos de la literatura universal, británica y del cine. ¿Cuántos actores no han interpretado a Viernes a lo largo de los años? Lo que ocurre es que Robinson Crusoe, el segundo libro más leído de la historia después de la Biblia, no sería lo que es sin Viernes.
De su infancia se sabe poco, a lo mucho que nació dentro de una tribu de indígenas caribeños que tenía por costumbre guerrear con los pueblos vecinos y a los prisioneros de guerra pasarlos al comedor en calidad no de invitados…
Viernes es, sí, un caníbal. Teniendo la edad de más o menos veinticinco años cae prisionero en una batalla que su tribu ganó pero de la que él no pudo escapar. Atado como un cordero es conducido por sus enemigos a una isla donde habrían de pasarlo por el fuego para después dirigirlo al estomago.
Afortunadamente para Viernes, en esa isla habita un naufrago británico bien provisto de armas que lleva viviendo allí medio siglo y que ya tiene entre ceja y ceja a los caníbales. Poco antes de que lo pongan a calentar, Viernes decide jugarse su última carta y emprende una huida desesperada seguido por tres de sus enemigos. Uno de éstos se cansa y decide regresar, otro es ejecutado por el naufrago inglés y el tercero decapitado por el propio Viernes.
El indígena, en un arranque de buena moral y agradecimiento, le jura, en su idioma y a señas, ciega lealtad a Robinson, quien en un principio lo ve como a un sirviente, muy eficiente, cierto, pero al fin sirviente, aunque poco después llega a considerarlo un amigo, sin dejar de considerarlo su sirviente.
Mucho se ha escrito respecto a que Robinson practica el más puro colonialismo británico con su Viernes: lo captura, lo somete y lo evangeliza en su religión; mas lo considera eficiente y de nobles sentimientos, pero nunca igual a él, que es blanco y eso… eso marca una gran diferencia.
Viernes, por el lado que le toca, comprende muy bien sus funciones. Quizás tiene una vaga idea de en qué época vive y decide que lo mejor para su salud es decirle en todo que sí al blanco civilizado y demostrarle un gran afecto.
Abandona el canibalismo -después, claro, de que su señor lo amenaza con matarlo si no lo hace. Excelente manera ésa, dicho sea de paso, de dejar un vicio-, también aprende inglés, pero mal, de manera que siempre lo pronuncia con imperfecciones.
Gracias a Robinson, Viernes logra salvar a su padre, a quien otros caníbales habían llevado a la isla para darle el mismo trato que antes le habían destinado a él. Y aun cuando se muestra sumamente contento por reencontrarse con el autor de sus días, cuando su señor lo envía a una peligrosa misión junto con un español que también fue salvado por ellos, Viernes parece olvidarlo.
Al ser rescatado Robinson, Viernes lo acompaña en su regreso a Inglaterra, aunque en esta etapa del libro pierde protagonismo, el mismo que trata de recuperar en una pelea mal narrada con un oso. Pero ya a estas alturas, Viernes es más sirviente que amigo de Robinson, quien de regreso a la civilización se entera de que es poseedor de una gran fortuna. Con ella dice socorrer a muchos de sus allegados, amigos y parientes que le quedan vivos, pero no a Viernes, quizás porque Viernes, aunque ya civilizado, no deja de ser un indígena y su señor no lo ve como a un ser que necesite fondos para establecerse, sino como alguien que necesita solamente un señor, y eso es él, Robinson.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Edward Scissorhands


Edward Scissorhands es el protagonista de la película del mismo nombre protagonizada por Johnny Depp y conocida en la hispanidad como El joven manos de tijera y Eduardo Manostijeras dependiendo de en qué lado del charco se le mire.
Sé que las biografías que aquí subo son comúnmente de personajes de la literatura, pero hoy me dio por cambiar un poco la rutina y biografiar a un clásico del cine con tintes góticos estrenado ya hace bastante, en 1990, pero que pese a la antigüedad continua gustándome.  
Edward es una especie de androide creado por un científico que antes de morir lo terminó casi por completo, excepto que en lugar de manos le puso unas tenebrosas tijeras capaces de mandar a alguien al otro mundo con un solo golpe. En cuanto a la inteligencia, Edward tiene, pero nada desarrollada. Es casi como un niño, ingenuo por todos lados y fácilmente manipulable.
El joven androide vive en una tenebrosa y hermosa mansión solo desde que murió su creador. Dedica su tiempo a la jardinería, arte en el que es un verdadero maestro. Un día una vendedora llamada Peg Boggs, sin suerte pero sumamente amable y bondadosa, se introduce a la mansión esperando encontrar a alguien que le compre sus cosméticos.
Peg encuentra a Edward, y al contemplar su intimidador aspecto se aterroriza, pero sólo les basta hablar un poco para hacerse amigos. Ella no quiere que continúe viviendo solo, de manera que decide llevarlo a su casa, donde su esposo y su hijo lo aceptan sin el menor problema. Incluso los curiosos vecinos se sienten atraídos por Edward y pronto se hacen sus amigos. Pero todo cambia cuando regresa de un viaje Kim, la hija de Peg, quien no se muestra precisamente maravillada ante la presencia del fantasmagórico joven en su casa y en su cama.
A pesar de ser sumamente ingenuo, Edward comprende qué es el amor en cuanto conoce a Kim, pero ella tiene novio, un tipo nada agradable de nombre Jim. Jim aprovecha cuán ingenuo es Edward y lo manipula para que lo ayude a robar en su propia casa. El robo termina en fracaso y el único apresado resulta ser el más tonto del grupo: Edward. De allí en adelante su suerte empieza a ser adversa. Todos lo ven como un delincuente y ya sólo los bondadosos Boggs lo toleran, encabezados por la más bondadosa de todos, Peg, quien ni siquiera contempla remotamente la posibilidad de echar de su casa al inocente joven manos de tijera.
Pero el que ya tiene entre ceja y ceja a Edward es Jim, y justo cuando Kim descubre que ama al androide los contendientes se enfrentan y todo termina en tragedia. Edward se despide con un abrazo de su amada y se encierra en su tétrica mansión para toda la eternidad.


Edward Scissorhands es un personaje que puede resultar sumamente tonto al espectador. Su apariencia oscura deja de impactar en cuanto se descubre lo ingenuo e inofensivo que puede ser. Pero no por eso deja de representar al poder sin maldad, porque él es capaz de someter a quien quiera y sin embargo no lo hace, no alberga en su cabeza -si es que allí tiene el cerebro- malas intenciones para con nadie.
Los acontecimientos se desarrollan de una forma que exige ingenuidad de parte del espectador para que pueda aceptarlos, mas todo encaja a la perfección en la sencilla trama de una historia de amor entre la bella y una bestia tonta que cualquiera puede usar para sus draconianos fines.
Lo más rescatable de la historia es el comportamiento de la familia Boggs para con Edward. Son el amor al prójimo hecho familia -aunque ese prójimo sea un androide-, y con sólo ver la  inocencia e ingenuidad de Edward lo aceptan como a uno de los suyos sin el menor cuestionamiento, lo que no deja de transmitir un mensaje de paz y fraternidad muy digno de ser tomado en cuenta.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Baon Lornman, de El príncipe de la soledad


Baon Lornman es, junto con Albram Dorogant, el personaje más importante de la novela El príncipe de la soledad, de Adam J. Oderoll. Pero mientras Albram es por completo un antihéroe, Baon se acerca más al héroe, aunque sin serlo de la manera tradicional.
Baon es un inferior, es decir, un ser humano, habitante de Berglora, una milenaria ciudad y capital de una isla muy alejada de cualquier otra superficie terrestre. En el centro de Berglora hay un gigantesco bosque en el que extrañamente desde hace siglos no le ocurre nada malo a los que se adentran en él, sin que haya, en apariencia, nadie que se encargue de la seguridad.
Pero Baon está seguro de que el bosque no está del todo ignorado. Percibe cosas que otros no y tiene la completa seguridad de que seres extraños andan por allí merodeando. Su encuentro con un fiero lobo nada común le despeja cualquier duda. Sabe entonces que sí hay habitantes extraños en el bosque y que el hecho de que el lobo se le manifestara quiere decir que algo está cambiando.
Un día que junto con su amigo Gaen y la hermana de éste, Lile, la chica de sus sueños, se adentra en el bosque, se encuentra con varios soldados vestidos de forma extraña que los llaman inferiores. Los soldados los llevan al Círculo, un lugar al que los inferiores sólo pueden entrar si alguien que vive allí los introduce. Baon, sabiendo que su vida y la de sus amigos está en serio peligro, se revela como una personaje muy fuerte, hábil con la espada y con valor extraordinario, capaz de intimidar con su sola mirada a los jueces, las autoridades supremas de aquel extraño lugar.
En el Círculo Baon y sus amigos se enteran de que fueron secuestrados en el bosque porque los aristócratas, la especie gobernante, está perdiendo el agua que puede saciar su sed y desea sustituirla por sangre humana. Baon también descubre que los lobos extraños que ha visto pertenecen a una fiera e inteligente manada que tiene la misión de matar a todos los que salgan del Círculo de manera ilegal, ya que los jueces tienen prohibido que los inferiores sean molestados, por ser criaturas débiles e indefensas.
A pesar de que la sociedad que habita el Círculo parece tener todo en orden, las cosas están demasiado críticas, una guerra se aproxima de manera ineludible y mientras los jueces se preparan para enfrentarla, Baon conoce a uno de ellos, el misterioso juez Albram, y rápido tienen una discusión y también rápido deciden resolver el problema valiéndose de espadas.
En el Círculo habitan dos especies de seres similares a los humanos: los aristócratas y los siervos. Los primeros mandan, pero se supone que un soldado de cualquier especie tendría que poder someter a Baon de manera sencilla, siendo él un simple inferior, mas todos se sorprenden al ver que no es una criatura débil y que el miedo al parecer para él no existe. Ignorando a qué se debe, Baon se siente más cómodo en el Círculo que en su ciudad, y no está dispuesto a dejar que lo maten. Es apenas un adolescente, no es tan alto como Albram y a simple vista parece débil, pero deja a todos claro que es extraordinariamente peligroso si lo hacen enfurecer.


Se puede bajar la novela gratis en el blog del autor.

domingo, 28 de octubre de 2012

Albram Dorogant, de El príncipe de la soledad


El príncipe de la soledad, de Adam J. Oderoll, es una novela que está adquiriendo, según he visto, gran popularidad en algunos blogs, donde la catalogan como una obra maestra (puede descargarse gratis AQUÍ). Tan buenas reseñas he encontrado que me decidí a leerla y ahora me consta que sobre su calidad no se ha exagerado.  Me dejó gratamente sorprendido el protagonista, Albram Dorogant, por los misterios que giran a su alrededor, la manera en que están planteados y lo interesantes que resultan.
El personaje más atractivo de una novela es casi siempre aquél que está lleno de misterios. Pero no cualquier escritor sabe rodear de buenos misterios a sus personajes. Y cuando uno sí lo logra, el lector incluso desea que los misterios no se aclaren para seguir disfrutando de ese personaje tan fantásticamente interesante.
A Albram se le conoce por varios nombres: Albram Dorogant, nombre que heredó de su padre; o Albram Ra lun Dorogant, una variante de su nombre que le dio su abuelo materno para aristocratizarlo y evitar así que fuera discriminado; y también el de Honorable Juez Albram I Dorogant, que es el titulo que lo convierte en uno de los seis personajes que imparten la justicia en el Círculo, el lugar en el que su destino, muy a su pesar, lo obligó a vivir.
Este interesante joven pertenece, a medias, a una aristocrática familia que tiene el privilegio de que uno de sus miembros sea uno de los seis jueces. El abuelo materno de Albram, Olfen Ra lun Airlurfan, no sólo fue un respetado juez, también un brillante estratega militar que devolvió, tras una difícil guerra, la paz a los habitantes del Círculo.
Cuando Olfen muere, aun teniendo un hijo varón, de manera inesperada hereda su puesto a Albram, quien pasó a ser el juez más joven de la historia, y también el más irresponsable y apático en sus funciones. Y precisamente cuando Albram empieza a ejercer su puesto de juez, también empiezan los problemas para el Círculo. La guerra, erradicada por años, se aproxima de manera inevitable, pero no es el único ni el mayor problema. Los aristócratas, los que mandan, no pueden saciar su sed con agua común, requieren de una muy especial que sólo existe en un río y que repentinamente se empieza a agotar.
Presionados por el miedo a desaparecer, los aristócratas empiezan a actuar de forma diferente a como lo venían haciendo, y rompiendo las leyes que los han regido por siglos, fijan su mirada en los inferiores -los seres humanos-, cuya sangre es capaz de sustituir el agua que están perdiendo. Pero a Albram todos estos problemas lo tienen sin cuidado. Él no es como los demás aristócratas -de hecho ellos no lo consideran como uno de los suyos-, no comparte sus problemas y los odia más que ellos a él.
Ante las dificultades de los aristócratas, Albram se muestra apático y burlón. Cuando llega la guerra, teniendo a su mando al temible ejército que le heredó su abuelo, va al campo de batalla, pero sin llegar a un acuerdo con los demás jueces y sin decir de qué lado va a pelar.
Ya en la guerra, Albram se revela como un gran comandante, valiente como el más fiero soldado y astuto como ningún otro aristócrata. Se da cuenta antes que otros de los peligros que se ocultan detrás de la primera batalla. Se entera gracias a su inteligencia y al desarrollo de los acontecimientos de que hay seres malvados y poderosos que manipulan a los que fueron al campo de batalla y de que nada a fin de cuentas es lo que parece.


Al final de la novela Albram deja un extraordinario sabor de boca. El lector queda satisfecho con la revelación de sus misterios, pero surgen otros y los que quedaron pendientes se hacen más extraños y más interesantes.
Lo que es imposible saber en esta primera entrega -espero que ya ande por ahí pronto la segunda parte, porque quiero devorarla ya- es lo que Albram pretende. Sus objetivos no quedan del todo claros, y su peligrosidad y el hecho de que no es tan malo como trata de hacer creer apenas puede percibirse. O quizás es más malo de lo que aparenta y trata de limpiar un poco su negra reputación. Es difícil decir con certeza algo sobre él porque es un maestro del engaño; y es también un personaje extraordinario al que no está de más seguirle los pasos.

sábado, 27 de octubre de 2012

Heathcliff, de Cumbres Borrascosas


Heathcliff es el personaje principal de Cumbres Borrascosas, y también uno de los más extraordinarios que pueblan laliteratura universal. Interpretarlo en una película debe de ser para un actor un reto extraordinario. Muchos lo han intentado y bastantes de ésos lo han hecho con un fracaso estrepitoso.
No se sabe nada de él hasta antes de ir a vivir a Cumbres Borrascosas. Se ignora su fecha de nacimiento y la identidad de sus padres, quienes probablemente no eran ni ingleses ni europeos. En algún momento de la novela, Nelly Dean le dice, cuando Heathcliff aún es un niño, que probablemente su padre fue de la China y su madre de la India, ya que es moreno y tiene ojos y cabello color negro.
El patriarca de la familia Earnshaw encuentra en Liverpool a Heathcliff abandonado cuando apenas es un niño -de ahí el misterio de la identidad y nacionalidad de sus padres-, lo lleva consigo a Cumbres Borrascosas y lo adopta como a un hijo, pero sin ponerle el apellido Earnshaw, por lo que su nombre durante toda su vida le sirve a la vez como apellido.
En cuanto se conocen, Heathcliff y su hermanastra Cathy se hacen grandes amigos. En la niñez pasan todo el tiempo que pueden juntos haciendo travesuras. Heathcliff, a pesar de ser adoptado, es el favorito del patriarca, pero él a su vez jamás da muestra alguna de gratitud por haberlo recogido ni da señales de quererlo.
También siendo niños Heathcliff y Cathy conocen a los hermanos Linton, Edgar e Isabella. Desde entonces Heathcliff empieza a odiar a Edgar porque es rubio y muy agraciado y porque Cathy se hace su amiga.
Ya siendo adultos, o más bien en vísperas de serlo, Heathcliff escucha que Cathy le dice a Nelly Dean que lo ama, pero que se casará con Edgar Linton para así tener una fortuna con que protegerlo. Al escuchar esa charla, Heathcliff desaparece por dos años, sin que se revele dónde estuvo ni a qué se dedicó durante ese tiempo.
Al regresar es, en apariencia, todo un caballero y demuestra estar bien provisto de fondos. Encuentra a su amada Cathy casada con Edgar Linton, pero sin importarle el hecho empieza a acosarla aun en su propia casa y en presencia de su esposo. Allí mismo, en la Granja de los Tordos, también se reencuentra con Isabella Linton, quien se enamora perdidamente de él.
A Heathcliff con el tiempo no se le ha olvidado el nombre de su mayor enemigo, su hermanastro Hindley Earnshaw, quien tras la muerte de su padre lo trató peor que a un esclavo. Cuando aún era un niño Heathcliff dejó ver sus deseos de desangrarlo y pintar con su sangre la fachada de Cumbres Borrascosas. Ya siendo un adulto, se reencuentra con un Hindley envejecido prematuramente y derrotado por el alcohol. Aprovechándose de estas circunstancias, Heathcliff lo despoja de sus propiedades y le devuelve golpe por golpe de cuantos le dio en su niñez. 
Quizás para fastidiar a Edgar y hacer sufrir a Cathy por haberse casado, Heathcliff se casa con Isabella y desde el primer día la condena al más amargo de los sufrimientos. La lleva a vivir a Cumbres Borrascosas, donde Isabella entabla una extraña amistad con Hindley, tal vez debido a que ambos son víctimas de la brutalidad de Heathcliff.
Pero no todo lo que le pasa a Heathcliff satisface su maldad y sus deseos de venganza, la muerte de Cathy lo destruye por dentro aunque por fuera las huellas del dolor ni se le notan. Poco después muere Hindley e Isabella lo abandona, pero a ambos acontecimientos les da la menor importancia y se queda como amo y señor de Cumbres Borrascosas.
Cuando se entera de que Isabella ha tenido un hijo suyo tampoco le presta mucha importancia, pero jura que algún día vivirá con él. Años después, al morir Isabella, Edgar Linton lleva a su sobrino a la Granja de los Tordos, pero Heathcliff se entera inmediatamente y envía a medianoche a su criado Joseph por él. Edgar se niega a entregar a sobrino al inoportuno sirviente, pero queriendo evitarse problemas con Heathcliff, antes de que amanezca envía a Nelly Dean junto con el niño a Cumbres Borrascosas.
La siguiente villanía que se propone Heathcliff es casar a su hijo Linton con su prima Cathy -la hija de la mujer a la que Heathcliff continua amando después de muerta-, para fastidiar aún más a Edgar Linton y quedarse con la Granja de los Tordos. Valiéndose de trampas, engaños y la violencia que tan bien se le da, Heathcliff consigue su objetivo. Al morir Edgar y Linton, se queda con la Granja de los Tordos y mantiene viviendo con él a Cathy, a quien odia y maltrata  por considerarla culpable de la muerte de la mujer que ama -Cathy, la madre, murió pocas horas después del nacimiento de su hija-.
Pero aun consiguiendo todos sus perversos objetivos, Heathcliff no es feliz, y ni siquiera logra vivir en paz. Se pasa la vida pensando en la Cathy muerta y en poder lograr recordar su rostro tal como era. Y al no poder hallar una imagen de ella clara en sus recuerdos, decide suicidarse lentamente evitando dormir y comer, hasta que lo consigue.



Heathcliff es un personaje sencillamente extraordinario. Difícilmente se puede encontrar a uno similar a él en la literatura universal, aun estando ésta poblada de tantos antihéroes. Heathcliff no muestra ninguna de las características de sus sucesores, como ligeros rasgos de gratitud, bondad o arrepentimiento.
Durante toda la novela, Heathcliff jamás demuestra apreciar ligeramente a alguien aparte de a su amada Cathy. Al patriarca de la familia Earnshaw jamás le agradece en su niñez por haberlo adoptado, ni tampoco le corresponde con afecto; a Nelly Dean, quien lo protegió muchas veces cuando era niño y víctima del odio de Hindley, años después llega a golpearla; y a su hijo, Linton, lo odia por muchos motivos y jamás tiene para con él alguna palabra de afecto.
Tomando en cuenta las circunstancias en que llegó a Cumbres Borrascosas, su extraño origen y su más extraña apariencia poco inglesa, aparte de que sus reacciones no se asimilan a las de ninguna otra persona, uno como lector no puede evitar preguntarse: ¿Heathcliff es humano o es un monstruo arrojado a este mundo porque donde nació tampoco lo querían?

viernes, 26 de octubre de 2012

Linton Heathcliff, de Cumbres Borrascosas


Uno de los personajes de Cumbres Borrascosas más despreciables y también dignos de lástima es el desventurado Linton, el  hijo de Heathcliff e Isabella Linton, quienes formaron un matrimonio indescifrable, lleno de sufrimiento, y de una talla literaria inigualable.
Linton nació poco después de que Isabella huyó para escapar de la maldad de Heathcliff. Le dio por nombre el apellido de su familia quizás en homenaje a su hermano o para vengarse de Heathcliff, quien al enterarse de cómo se llamaba su hijo pensó que era una treta de su esposa para que él mismo lo odiara.
De cualquier forma, Heathcliff odió a su hijo en cuanto lo conoció porque no se le parecía en nada. Era un niño físicamente muy parecido a su tío Edgar Linton, pero con rasgos afeminados que se acrecentaban por su siempre deteriorada salud.
Linton vivió con su madre en su infancia, hasta que ella murió y su tío Edgar fue a recocerlo. Pero apenas pudo pasar una noche con la familia de su madre; en cuanto Heathcliff se enteró de que su hijo estaba en la Granja de los Tordos, envío a Joseph por él, quien entró en la propiedad de Linton haciendo gala de pésimos modales.
Edgar Linton creía que su sobrino, al parecérsele mucho físicamente, también era de nobles sentimientos, como él, pero se equivocó. Linton era tan malvado como su padre, sólo que al ser raquítico y enfermizo fingía bondad para dominar a los demás con la lástima que podían sentir por él.
Cuando conoció a Cathy Linton, su prima, se enamoró a su modo de ella, y utilizó todas las tretas posibles, fingiéndose más enfermo de lo que estaba, para retenerla a su lado. Y como su padre deseaba que se casaran para apoderarse de la Granja de los Tordos, llegó a manipularlo, instruirlo y a escribirle las cartas que enviaba a Cathy para hacer que ella se enamorara de él.
Heathcliff veía a su hijo muy insignificante para lograr conquistar a Cathy, por eso utilizó varias trampas y su muy característica violencia para casarlos. Aunque el matrimonio duró poco, ya que Linton estaba desahuciado por sus terribles padecimientos.
Linton Heathcliff despierta varias sensaciones en el lector. Su padre lo odió y se burló siempre de su debilidad, y de esa manera mató la poca bondad que había en él. Y al verse desgraciado, deseó la desgracia de los que estaban sanos y sí poedían ser felices, como Cathy, por eso disfrutó manipularla y verla sufrir, como uno de los pocos logros que un desgraciado como él podía atribuirse. 
A fin de cuentas, el infeliz Linton es un personaje perfectamente bien trazado por la genialidad de Emily Brontë, se hace odiar y provoca verdadera lástima al mismo tiempo, y eso lo consiguen pocos.

jueves, 25 de octubre de 2012

Nelly Dean, de Cumbres Borrascosas


En Cumbres Borrascosas, a diferencia de Lockwood, que es un personaje-narrador que no tiene ninguna trascendencia en la historia, Nelly Dean es la otra narradora que resulta sumamente importante dentro de la trama, es la portadora de los secretos sufrimientos de las familias Linton y Earnshaw, y por si eso no fuera poco, también de los suyos.
Nelly sirve a la familia Earnshaw desde su infancia, incluso en un momento confiesa haber sido hermana de leche de Hindley, por quien siente un aprecio correspondido con un maltrato casi inhumano algunas veces y una tolerancia forzada en otras.
También le toca acompañar en su niñez a Cathy y a Heathcliff, a quienes  aprecia a pesar de que ya logra ver la maldad que los caracterizará en la edad adulta. Nelly incluso llega a servirle de amiga y conseja a Cathy, y cuando ésta se casa con Edgar Linton se empeña en llevarla consigo a su nueva morada, la Granja de los Tordos.
En la Granja, Nelly asiste como confidente forzada al reencuentro de la ya señora Linton y Heathcliff, quien había desaparecido misteriosamente años atrás. A estas alturas, Nelly ya ha comprendido que Edgar Linton es un hombre de nobles sentimientos y se pone de su parte, pero Cathy y Heathcliff son dos mentes perversas que la utilizan en sus maquiavélicos planes sin que ella pueda hacer algo para evitarlo.
Cuando Cathy muere, Nelly se convierte en niñera y después en amiga y confidente de la segunda. Ésta, quizás por la sangre de Linton, no es malvada como su madre, pero sí necia y muy ingenua. Nuevamente sus torpes aventuras meten a Nelly en problemas, como en tiempos de su madre, pero como a la segunda Cathy sí la aprecia se ve en serias dificultades para solaparla y para protegerla de Heathcliff.
Durante todo este tiempo, Nelly se trasforma en un personaje que transmite tristeza al lector. Es confidente casi de todos, soporta y les ayuda en sus problemas, mira indiferente o preocupada, según el caso, sus historias de amor, asiste a sus tragedias y da buenos consejos, pero nunca pasa nada con ella. Nelly no ama nunca, aunque siempre sufre por culpa de otros. Ve cómo se marcha su juventud sirviendo a sus señores sin que éstos alguna vez le pregunten lo que guarda o lo que anhela su corazón.
Y aparte de tener tanto peso en la historia, Nelly tiene otra función más extraña: le transmite prácticamente Cumbres Borrascosas integra a Lockwood, sólo a Lockwood, para que éste a su vez nos la transmita a nosotros, los lectores. 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Lockwood, de Cumbres Borrascosas


Cuando salió a la venta la novela Cumbres Borrascosas, de Emily Brontë, en 1846, el público la rechazó. Su estructura desconcertó a críticos y lectores en general, porque no estaba narrada del método convencional. El responsable del incidente no es otro que Lockwood, el narrador personaje que no tiene absolutamente nada que ver en la historia.
Lockwood es, por decir lo menos, un personaje extraño en la literatura universal. Aparece de principio a fin en Cumbres Borrascosas, revela sus sentimientos tímidos, se siente atraído por una de las protagonistas, los conoce casi a todos, y narra la historia, pero también es un personaje que podría no existir sin que los acontecimientos se alteraran en lo más mínimo.
La historia inicia precisamente cuando Lockwood, habitante la de la Granja de los Tordos, visita a su casero, Heathcliff, en su finca Cumbres Borrascosas. Allí también viven Joseph, Hareton y Kathy, al parecer en una permanente guerra. La situación tan hostil que reina en el lugar desconcierta profundamente a Lockwood, y consumido por la curiosidad, de regreso a su casa, provoca que Nelly Dean le cuente la historia que está detrás de aquellos muy misteriosos personajes.
Conforme transcurre el relato, Lockwood ofrece sus impresiones de cuanto le relata Nelly, incluso se conmueve. Después, ya más enterado de todo, vuelve a visitar a Heathcliff, sólo para despedirse de él. Al final, para cubrir su labor de narrador, regresa por última vez a Cumbres Borrascosas y se entera de que las cosas han cambiado radicalmente y de que la guerra, por fin, ha terminado.

martes, 23 de octubre de 2012

Catherine Earnshaw, de Cumbres Borrascosas


En Cumbres Borrascosas, de Emily Brontë, hay dos protagonistas que llevan el nombre de Catherine. Son madre e hija. La primera nace Earnshaw para pasar a ser, por matrimonio, Linton, y la segunda nace Linton para pasar a ser, por la misma vía, Earnshaw. La más interesante, por la complejidad de su carácter, es la primera, y sobre ella trata esta entrada.
Catherine es una niña que vive en Cumbres Borrascosas, la finca de su familia, cuando un día su padre vuelve de un largo viaje con un extraño niño al que pretende criar como a uno más de sus hijos. Le ponen por nombre Heathcliff, aunque sin añadirle el apellido familiar.
Catherine y Heathcliff pronto se hacen grandes amigos. Son rebeldes, traviesos y sobretodo muy unidos. Pero cuando el patriarca de la familia muere, lo hereda el hermano mayor de Cathy, Hindley, y éste desprecia profundamente a Heathcliff, tanto que le quita su condición de hermanastro y lo convierte en el más humillado de sus sirvientes.
Al crecer Cathy y Heathcliff siguen siendo grandes amigos. Pero hay algo más, aunque ambos guardan el secreto para sí mismos, están profundamente enamorados uno del otro. Cathy, viendo la condición de esclavo a la que su hermano ha reducido a su amado, decide casarse con un hombre rico al que ella pueda dominar para con su fortuna proteger a Heathcliff.
El hombre que Cathy elige para sus fines es Edgar Linton. Se casa con él y como tenía previsto lo domina fácilmente. A estas alturas, ella y Heathcliff saben perfectamente que se aman, pero su relación no progresa en absoluto, siguen discutiendo siempre como en su niñez. Sus caracteres a veces los hacen parecer como si una serpiente estuviera enamorada de un buitre y viceversa.
Cathy es muy egoísta y casi tan malvada como Heathcliff. No le importa hacer sufrir a su esposo, se vale de todos los berrinches que se le ocurren para dominarlo mientras no oculta en absoluto su amor por su hermanastro. Su maldad llega al extremo de humillar a su esposo delante de Heathcliff, al hacerle ver que es un hombre débil y que ha presumido de un valor que no tiene al querer enfrentarlo. Esta escena es mi favorita de la novela, porque en ella Cathy deja al descubierto una maldad y un egoísmo escalofriantes.
Cathy muere prácticamente debido a sus berrinches, porque los otros no hacen las cosas tal y como su egoísmo pretende. Su muerte hace que Heathcliff revele cuánta maldad hay en su corazón, convirtiéndose en un hombre cruel y despiadado, al que no lo une ningún sentimiento afectivo con otra persona.


Catherine Earnshaw es un personaje sencillamente extraordinario. Es una mujer débil, pero es tanta su ambición por dominar las voluntades ajenas que de allí saca fuerzas para luchar de manera despiadada incluso contra quienes más la quieren.
Un carácter como el de Cathy, indudablemente cubierto de maldad, en estos tiempos es sorprendente, y en los años en que fue publicada la novela -mediados del siglo XIX-, su personalidad impactó tanto a los lectores que la obra fue rechazada, aun cuando era, y sigue siendo, magnifica.

viernes, 19 de octubre de 2012

Joseph, de Cumbres Borrascosas


Quizás el personaje más insignificante dentro de Cumbres Borrascosas para la mayoría de los lectores sea Joseph. Emily Brontë  apenas nos da pequeñas gotas de él, pero cierto es que aparece en toda la novela, con breves participaciones que dan claras muestras de su especial carácter.
De Joseph no se sabe ni el apellido. Es un criado fiel de la familia Earnshaw, labor que desempeña durante seis décadas, según llega a decir él mismo. Durante tanto tiempo le toca  servir a cuatro amos, entre ellos al terrible Heathcliff, a quien desprecia pero obedece porque sabe de lo que es capaz, mientras ansia que  Cumbres Corrascosas vuelva a pertenecer a un autentico Earnshaw, su protegido Hareton.
Joseph es un hombre profundamente religioso. Pasa su escaso tiempo libre leyendo la Biblia, en gran medida por el temor enorme que siente hacia Dios. Ve el pecado en todas partes y todos para él son pecadores. Cualquier desgracia desde su punto de vista no es otra cosa que un castigo del Altísimo. No tiente amistad con nadie, es antipático y deja ver algunas veces que disfruta el sufrimiento ajeno, debido quizás a que al ver en todo ser humano un pecador cree que merece lo malo que le ocurre, sea lo que sea.
Sobre su nacimiento, sus padres o alguien más de su familia tampoco se sabe nada. Es ya un hombre de mediana edad, grosero y cruel con todos, cuando trabaja para el patriarca de la familia Earnshaw, el mismo que llevó la desgracia a su familia al adoptar a Heathcliff  Al morir su primer amo, pasa a servir a su hijo, Hindley, un alcohólico deprimido que maltrata a todos. Cuando éste es vencido, humillado y despojado de sus propiedades por Heathcliff, su hermanastro, Joseph continúa en Cumbres Corrascosas, sirviendo de mala gana a su nuevo amo y criando, muy a su modo, a Hareton, el hijo de Hindley.
Durante estos años es cuando Joseph deja ver en él más que nunca su maldad disfrazada. Se alegra al saber que Isabella Linton se casa con Heathcliff porque sabe cuánto la hará sufrir. Cuando Heathcliff lo envía a la casa de Edgar Linton a buscar a su hijo en una fría noche, Joseph entra en la propiedad sin ninguna educación y dando órdenes incluso al propio Linton.
Al día siguiente, cuando Linton resignado le envía a su sobrino a Heathcliff, -que lleva por nombre el apellido de su tío, Linton-, al verlo, flaco y con rasgos afeminados, Joseph se burla de él y se atreve a decirle al mismísimo e inabordable Heathcliff que Edgar Linton lo ha engañado y que le ha enviado a su hija.
Al final de la novela, Joseph, ya muy envejecido, seguramente se alegra mucho de volver a servir a un autentico Earnshaw, Hareton, ya que Heathcliff desaparece con su descendencia sin dejar nada de su maldad en los alrededores de Cumbres Borrascosas.


Joseph, aunque con participación discreta, me ha parecido un personaje imprescindible para el éxito de esta gran novela. Es una pieza inamovible por más que sus participaciones sean a veces casi imperceptibles. Su fanatismo religioso y su no muy bien oculta crueldad me ha recordado incluso a personajes de la Inquisición. Es dentro de Cumbres Borrascosas uno de mis personajes favoritos, y casi podría estar seguro de que por su nulo protagonismo soy de los pocos que le han escrito aunque sea una breve biografía.